sábado, 22 de marzo de 2014

Sigo siendo una niña.




Una vez cumples los dieciocho te recuerdan constantemente que ya eres adulta, que eres responsable de tus actos, que debes decidir bien, que no cometas errores...Pero no se dan cuenta, que yo no quiero ser esa adulta que ellos ven.

Yo quiero jugar, divertirme, pasarlo bien con mis amigas. Quiero fiesta.

Llevamos dieciocho años esperando a que nos abran las puertas de muchos sitios y cuando nos las abren nos dicen que tenemos que ser adultos. Me niego a ser un adulto cuando por fin me han dado la libertad que llevaba esperando tanto tiempo. No me puedo creer que deba ser una adulta mientras salgo de fiesta. ¿Cómo quieren que me comporte como una adulta cuando bebo? Es imposible. Me suelto el pelo, bailo al ritmo de la música, fumo, bebo, follo... Sí follo, porque al parecer, somos adultos para algunas cosas pero para follar no. 

Qué irónico que aún no podamos hablar de sexo cuando es lo más normal. 

Todo el mundo lo hace, y si no, explíquenme ustedes, ¿cómo han llegado a este mundo? Porque a mí eso de que vengo de París y me trajo una cigüeña... Como que no.
El sexo es algo natural. Algo con lo que naces. Son instintos. Ahora, díganme ustedes ¿cómo se puede luchar contra un instinto? Y si además le añadimos que llevas alcohol en la sangre, y que creen que eres una adulta pero lo que realmente eres es una adolescente que quiere divertirse... ¿Cómo se controlan esos impulsos?

Yo tengo una teoría. No puedes pretender que una persona sea una niña y un día después sólo por cumplir dieciocho años sea una adulta. Así que no lo pretendáis. Porque todo adolescente de dieciocho años va a romper platos y esos platos los van a pagar sus padres. Ellos van a buscar la fiesta, el alcohol, el sexo, las drogas... Van a buscar la diversión y permitan-me decirles que esa diversión no puede ir unida a ser un adulto. No al menos a esta edad, necesitamos un periodo de libertad, de salir de fiesta, de poder divertirnos pero sin tener aún las responsabilidades de un adulto. Porque vamos a seguir necesitando que nos digan que nos hemos equivocado, que nos guíen por el camino correcto. Así que no penséis que por cumplir dieciocho os habéis librado de mí. Porque yo sigo siendo una niña. Una niña que quiere divertirse y jugar, con más libertad, pero sin tantas responsabilidades.

No soy una adulta. Estoy en un periodo de prueba para llegar a serlo. Pero me equivoco y sigo necesitando que me abrace un adulto cuando estoy mal.

Soy una adolescente que tiene las hormonas alteradas, que busca divertirse como sea y vivir experiencias sin preocupaciones, porque sabe que en el futuro tendrá muchas preocupaciones y lo único que quiere es divertirse en los sitios que no la dejaban entrar, antes de que la vida le escupa todas esas responsabilidades.





                                                                                                                                      #Queen of hearts.

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